Puede que dicho así y a simple vista esta tarea parezca sencilla, pero ojo con subestimar porque hay varios items a seguir. Estas bolsitas deben ser las que traen un kilo (hay algunas que son de dos). Deben estar limpias. Tienen que estar cortadas en la misma esquina y de la misma carilla -por lo que en casa y eso que son muchas las personas que me ayudan- solo yo las abro y manipuleo. No pueden ser de cualquier marca, si o si deben ser marca Le...sma (por las dudas no la nombro...) pero no las que tiene rayitas, solo sirven las que son lisas. Tienen que estar todas prolijamente dobladas y de la misma manera. Luego tienen que ser compactadas con dos elastiquines en forma de cruz, en grupos de 50. Posteriormente estos ladrillos -así me gusta llamarlos- son guardados en el mismo cajón donde guardo también los paquetes de azúcar sin usar.
Después de todo esto, viene otra etapa que es más complicada todavía. Es que tengo que estar muy atenta a que cuando mis amigas - y entiéndase por amigas a Tina y a Pamela- limpian ese cajón. De que en un "descuido" pudieran tirar "sin querer queriendo" uno o unos de esos "ladrillos" que tan celosamente guardo, sin mencionar las cosas que me dicen a veces por darme estos gustos.
En fin, quizás todo esto que les acabo de contar raye un poco con la locura pero la verdad es que ¡a mí me encanta!
Como verán este mundo da para todo...y el "Reciclado estilo Echeverría " no se queda atrás…
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